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martes, 13 de septiembre de 2011

EL PARADIGMA DE LO EFIMERO O LA LÓGICA DE LA CIENCIAS SOCIALES

Después de haber leído a Popper, Adorno, Dahrendorf y a Habermas es menester precisar lo siguiente: lógica es una situación que implica un razonamiento, y la aplicación de este razonamiento no implica certidumbre alguna más allá del seguimiento metódico resultante de dicho proceso. Ahora, lo interesante de estos autores en cuanto a sus planteamientos en el comportamiento social determinado, temporalizado y ubicado viene a modificar la percepción en el mundo de las ideas inmersas en la mente humana.

Quizás para los autores hubiera sido fácil distinguir tres tipos de lógica que son: lógica analítica, lógica semántica y lógica pragmática o pragmatista, y partiendo de allí comenzar a distinguir su planteamiento en cuanto a su objeto de estudio y el método a utilizar, esto con el fin de establecer los conceptos teóricos que aplicarán para referirse a su objeto de estudio, que en este caso es el método de las ciencias sociales con la salvedad de estar confrontados y estar organizados a manera de mesa redonda, pues en ningún momento se debate, donde Adorno arremete contra Popper, y así sucesivamente sin encontrar un eco que los aterrice fuera del mundo de la dialéctica.

Partiendo de este hecho los autores comienzan a presentar su tema tratando en el caso de Adorno de atacar el método de Popper y este a su vez atacando a todo lo que pareciera subjetivo, como subjetiva era su propuesta metódica.

En este sentido Habermas planteaba que los instrumentos analíticos y las estructuras deberían entrecruzarse como ruedas, tremendo error pues se estaría buscando siempre hallar relación cruzada con todos los elementos participantes, y no sólo eso sino que se presentaría el conocimiento partiendo de una pretensión, y recordando a Carnelutti, podríamos partir de una insubordinación y eso no tiene nada de objetivo. En otras palabras no se puede desprender la metafísica de la metafísica, no puedes ser y no ser.

Existen otros autores que proponen descripciones, analogías, dialécticas que aceptan la existencia de un pseudoproblema, y no discuten sobre ello pues saben que es ocioso, es buscarle tres pies al burro –desde el momento de llamarle pies a las patas ya estamos mal porque incluso estaríamos hablando mal del burro- .

No importaría como se presenta la realidad, si esta se representa como se experimenta, decir, que va a llover porque la marea es alta y porque el sol es abrazador quizás es una predicción, sin embargo, la probabilidad de que suceda es posible.

Podríamos explicar la diferencia de métodos uno en el ámbito epistemológico y otro en el ámbito fenomenológico, y aun así habría quien diría que solo estriamos interpretando datos analizados a través de instrumentos analíticos de un proceso social cambiante. Pues la innegabilidad crea perse la creencia, y la creencia lo relativo, y lo relativo otra discusión. ¿Qué pasaría si tratarán de partir de la nada metodológica? Es decir, sin un lenguaje que les permitiera acceder a un conocimiento, ¿tendríamos acceso a un método? O iríamos al mundo socrático de “pienso luego existo” o es al mundo que intentaron los autores que regresaríamos al mundo de las involuciones. Porque no plantear un nuevo modelo epistemológico cuantificador de la intensión y de la extensión del método.